Correctores

Hoy nos vamos a sumergir en el maravilloso y extenso mundo de los correctores de imperfecciones,ojeras, etc. Yo creo que es uno de los productos más “complicados” que nos podemos encontrar en el mercado debido a su amplia gama de fórmulas, colores, aplicadores… ¡¡ES UNA LOCURAAA!! Por eso he decidido haceros este post poniendo mi experiencia y obsesión con este producto a vuestro servicio.

Voy a separar por lo tanto los correctores en varias categorías que serán: tipo de fórmula, colores y para que usamos cada uno, aplicadores y formas de aplicación.

TIPO DE FÓRMULA

¿Y con esto a que me refiero? Pues a la clasificación más básica en cuanto a correctores se refiere: en crema o fluidos. Y aunque la intuición nos diría que en crema nos van a aportar más cobertura que fluidos, y muchas veces va a ser así, muchas otras nos podemos encontrar con maravillosos correctores fluidos con una pigmentación increíble y que nos van a romper los esquemas.

Sobre la decisión concreta de por qué un corrector y no otro, va a depender mucho de la zona del rostro que queráis corregir, del tipo de imperfección, etc. En líneas generales, yo usaría los correctores en crema para imperfecciones muy puntuales en zonas preferentemente sin arrugas (ya que muchos tienden a meterse en las arrugas y marcarlas, y siempre debajo de la base, ya que el trabajo que tenemos que hacer para extender y difuminar el corrector puede hacer que arrastremos la base de maquillaje. Por lo tanto, los correctores fluidos tenderemos a usarlos por encima de la base, salvo casos muy concretos en los que la fórmula se adhiera tanto a la piel que podamos trabajar la base correctamente por encima del corrector.

Aún así, también va a depender mucho más del color y no tanto de la fórmula el que el corrector tenga que aplicarse por encima o por debajo de la base, y eso es lo que toca a continuación.

COLORES

Si habéis mirado un poquito en las secciones de correctores de alguna tienda on-line, habréis visto que los hay rosas, verdes, amarillos, de colores naturales más claros o más oscuros, etc y os estaréis preguntando ¿para que vale cada uno? Y la respuesta está en el círculo cromático.

CIRCULO-CROMATICO

Y esto lo habréis escuchado/leído ya trescientos millones de veces, pero por si acaso aquí va una vez más. Las correcciones de color se deben hacer con el color opuesto del círculo, por lo tanto, podéis ver que las tonalidades rojas si os vais al lado contrario se corregirían con verde, las ojeras según el color que les veáis (más azul o más violeta) se corregirían desde el amarillo al rosa. Se trata simplemente de fijarte en el color que queremos corregir en el rostro, irnos al lado contrario del círculo, y comprar el corrector del color adecuado a la corrección que queramos realizar.

En cuanto a los colores naturales, se trata simplemente de buscar el tono que se adapte más a nuestro tono de piel para las pequeñas imperfecciones, y a mi me gusta tener un corrector de un tono más claro para iluminar toda la zona de la ojera a la vez que acabo de corregir las ojeras.

APLICADORES

Ahora sí. El inmenso mundo del packaging de los correctores se merece un apartado aparte. Y digo inmenso mundo porque ya hay infinidad de envases y aplicadores, y probablemente las marcas nos sigan sorprendiendo con nuevas opciones en el futuro.

Aquí lo voy a dividir entre los formatos que nos podemos encontrar por un lado en los correctores en crema, y por el otro en los fluidos.

Correctores en crema

    1. En tarrito o paleta: es el formato más normal, y muy cómodo en el caso de las paletas ya que muchas veces vienen con correctores de distintos colores en un solo producto. Los puedes aplicar con los dedos o con una brocha para corrector.

    2. En barra o stick: muy cómodos para llevarlos en el bolso o de viaje ya que son como una barra de labios de toda la vida. Ocupan muy poco y los puedes aplicar directamente en el rostro, difuminas con los dedos y listo.

    3. En lápiz o jumbo: de estos no tengo ninguno ni tampoco me he fijado mucho en las tiendas, pero ocurre lo mismo que con los anteriores. Si tienen una tapa que aguante bien, son ideales para llevarlos encima y la aplicación es la misma.

Correctores fluidos

    1. En tubo: con esto me refiero a un tubo tipo crema sin ningún aplicador en especial, nada más que el dosificador en forma de agujero de siempre.

    2. Con dosificador: puede tener un tubo flexible o ser rígido, y el producto sale apretando el dosificador, lo cual hace más sencillo extraer la cantidad adecuada.

    3. Con pincel: similar al anterior, dispone de un pincel en la salida del producto con el que podemos aplicarlo directamente sobre la piel, y, para mi gusto, hace más sencillo aplicar la cantidad adecuada en cada zona.

    4. Con esponja: el sistema es igual que en el caso anterior, sólo que en lugar del pincel tiene un trocito de esponja.

    5. Roll-on: la idea de este aplicador es descongestionar la zona de la ojera con el frío de la bola metálica a la vez que aplicamos el producto. Algo desde mi punto de vista que no se cumple ya que con un par de pasadas tienes más producto del que necesitas, por lo tanto apenas descongestiona, pero si es verdad que la dosificación es bastante limpia y sencilla.

    6. Tipo gloss: todos conocemos este aplicador. Es uno de los más clásicos en los correctores además de en muchos otros productos. Muy cómodo y de aplicación muy precisa.

Como veis hay formatos para todos los gustos, así que ahí ya va a depender la elección más de lo que nos guste la fórmula del producto o de lo que más cómodo o agradable nos sea a cada uno.

FORMAS DE APLICACIÓN

En algunos de los casos ya os he ido diciendo algunas de las posibles formas de aplicación, y realmente es algo que depende más de manías y habilidades personales. Las formas de aplicación de los correctores son las mismas que las de las bases de maquillaje y cada una tiene sus ventajas.

Podemos aplicarlo con brocha, más compacta o más suelta, dependiendo de gustos. En cuanto a brochas de correctores, ahora mismo estoy usando la “Airbrush concealer” de ecotools que es lo suficientemente dura para extender el producto pero no tanto como para arrastrarlo por completo.

También podemos aplicarlo con esponja o bien con los dedos. Yo personalmente uso cualquiera de las dos maneras después de usar la brocha, ya que acaba de difuminar el producto con el resto del maquillaje.

Pero bueno, como he dicho anteriormente, esto ya es un tema de gustos. Espero que os haya servido y que la próxima vez que nadéis entre un mar de correctores sin saber que hacer lo tengáis un poquito más claro.

Un beso, Be

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